domingo, 24 de abril de 2016

Padres pueden denunciar a sus hijos por abandono


Los Padres pueden denunciar a sus hijos por abandono

Dr. Carlos Sandoval Cáceres 
Médico Geriatra
consultas@geriatrasandoval.com
La Constitución en el Artículo 4 establece que: “La comunidad y el Estado protegen especialmente al niño, al adolescente, a la madre y al anciano en situación de abandono. También protegen a la familia y promueven el matrimonio. Reconocen a estos últimos como institutos naturales y fundamentales de la sociedad”.
Es común ver constantemente casos de esposos que son denunciados por sus respectivas esposas por el tema de pensión por alimentos. Puede suceder también que una mujer denuncie al padre de los niños sin necesidad de estar casados, porque este no reconoce o incluso reconociendo deja en abandono a sus menores hijos nacidos fuera del matrimonio oficial. Entonces el juez dictamina una sentencia y el padre deberá de enviar una cantidad determinada y fija de acuerdo a sus ingresos para la manutención de sus hijos.
En el caso de los menores de edad el concepto de demanda por pensión por alimentos no solo se refiere a la comida o lo comestible sino que abarca la alimentación, estudios, vivienda, salud, recreo y seguridad.
La idea es que el padre no desampare a sus menores hijos y para evitar que se de esta situación el Estado tiene leyes que protegen (Código Civil, Código Penal) y magistrados para que lo ejecuten. El juez de acuerdo al ingreso del padre y de acuerdo a las necesidades probadas de sus hijos, determinará qué porcentaje de los ingresos irán a los hijos. El monto máximo según las Leyes peruanas 60% del ingreso del progenitor.
CÓDIGO CIVIL PERUANO
Art. 472: “Se entiende por alimentos lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, según la situación y posibilidades de la familia”.
Menos frecuente hoy en día es el mismo tipo de juicio por alimentos cuando se trata de una esposa al esposo con quien han convivido muchos años de matrimonio. Esto se observa cada vez menos porque en estos tiempos, la mujer ha logrado rescatar derechos sociales, laborales y generalmente la mujer de hoy trabaja y tienen ingresos propios, en algunos casos pueden ganar más dinero que el marido. Hay situaciones extremas en donde el marido es el que denuncia a la mujer por juicio de alimentos y el juez les da la razón de manera que el marido cobra una mensualidad por alimentos otorgado por la esposa por una resolución judicial.
NO ES FRECUENTE 
Pero lo que no es muy frecuente ver en nuestro medio, el juicio de alimentos a los hijos que abandonan a sus padres. Hay muchos casos de hijos que abandonan física, psicológica y socialmente a sus padres. Hijos que gozan a veces de buena posición económica pero que por alguna inexplicada razón no acuden en protección de sus ancianos padres.
Hay situaciones en donde de cinco o más hermanos, solo recae en uno la responsabilidad de ver por los padres, como si los demás hermanos no fueran hijos de sus padres. Generalmente esa supuesta responsabilidad recae en la hija soltera. He visto situaciones en donde los padres venden la casa familiar para repartir los bienes en vida a los hijos y ya no esperar a que los padres mueran y una vez repartida la herencia en vida, ya no desean saber nada.
Por lo tanto, un hermano, puede denunciar civil y penalmente a sus hermanos en caso de no cumplir su obligación que de acuerdo a la Ley existe en caso desampare físico, moral y socialmente a sus padres.
Tanto el Código Civil y el Código Penal peruano contemplan esta situación, así mismo existe en el Perú la Ley del Adulto Mayor que contemplan que los hijos en caso que la situación lo requiera deberán de hacerse cargo de sus padres.
El Código Civil Peruano es claro y se refiere que la obligación va a los ascendientes (padres y abuelos), como a los descendientes (hijos y nietos)
Artículo 474
Obligación recíproca de alimentos. Se deben alimentos recíprocamente: 1.- Los cónyuges. 2.- Los ascendientes y descendientes. 3.- Los hermanos.
Artículo 479
“Obligación de alimentos entre ascendientes y descendientes. Entre los ascendientes y los descendientes, la obligación de darse alimentos pasa por causa de pobreza del que debe prestarlos al obligado que le sigue.”
Incluso el Código Penal, otorga penas privativas de la libertar (prisión) en caso de situaciones en donde se pone en peligro la vida del anciano.
Artículo del Código Penal modificado por el Artículo 2 de la Ley Nº 26926, publicada el 21-02-98, cuyo texto es el siguiente:
Exposición o abandono peligrosos: “Artículo 125.- El que expone a peligro de muerte o de grave e inminente daño a la salud o abandona en iguales circunstancias a un menor de edad o a una persona incapaz de valerse por sí misma que estén legalmente bajo su protección o que se hallen de hecho bajo su cuidado, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años.”
Exposición a peligro de persona dependiente: “Artículo 128.- El que expone a peligro la vida o la salud de una persona colocada bajo su autoridad, dependencia, tutela, curatela o vigilancia, sea privándola de alimentos o cuidados indispensables, sea sometiéndola a trabajos excesivos, inadecuados, sea abusando de los medios de corrección o disciplina, sea obligándola o induciéndola a mendigar en lugares públicos, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de cuatro años.
Sabemos que muchas veces las pensiones que reciben los jubilados son escasas. El adulto mayor es el grupo poblacional que más se enferma y que requiere de cuidados sanitarios, en nuestro medio muchos no cuentan con un seguro social que cubran sus necesidades de salud, a pesar que existe el SIS (Seguro Integral de Salud del Ministerio de salud) tiene muchas deficiencias y su cobertura es escasa.
A nivel del Estado existen dos programas nacionales, Vida Digna y Pensión 65, el primero dirigido a ancianos en situación de calle que no tienen un lugar donde dormir, y el segundo programa se trata de una asignación de un monto de dinero mensual que lamentablemente es muy escaso y no cubre las necesidades mínimas para sobrevivir, pero algo es algo.
El programa vida digna, es dirigido solo para ancianos que viven en extrema pobreza y que no tienen ningún tipo de seguro, de manera que si un anciano cuanta con Seguro Social, inmediatamente está excluido del dicho programa a pesar que los hijos los hayan abandonado o en caso de no tener ningún tipo de familia que lo ayude o proteja.
Los Derechos Humanos son Derechos innegociables, no se trata de una dadiva o favor ni del Estado ni de la Sociedad ni de la Familia, es un Derecho. La Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Se ha elaborado un documento histórico el 15 de junio del 2015 en la OEA, Organización de Estados Americanos, la Convención Interamericana sobre la protección de los Derechos Humanos de los Adultos Mayores (que el Perú aún no ha firmado).
Debemos de crear una Cultura de Derechos Humanos de protección a los más desvalidos y vulnerables, a los niños, a los discapacitados y a nuestros adultos mayores.

sábado, 9 de abril de 2016

El Rock y la Tercera Edad


El Rock y la tercera edad.
A propósito de la visita de los Rollings Stone
CARLOS SANDOVAL CÁCERES
Medico Geriatra
consultas@geriatrasandoval.com
Está demostrado que la musicoterapia (la terapia a través de la música) es muy útil para diferentes problemas sean estos médicos, psicológicos o sociales como la depresión, la disminución de la memoria, trastornos del equilibrio, del lenguaje, del sueño, exceso de peso, problemas de dolor articular entre muchos problemas y son diferentes profesiones quienes lo desarrollan y ejecutan, como los médicos, psicólogos, terapistas físicos, terapeutas ocupacionales, foniatras, docentes, trabajadores sociales, etc. Y cada profesional desde su experiencia y perspectiva ejecuta de diferente manera y estilo siempre con un mismo fin y propósito.
En algunas situaciones se puede desarrollar en amplios salones en donde con la música los pacientes se van ejercitando, ya sea a través del baile, el tai chi, la meditación, relajación así como en aulas o consultorios e incluso parques y al aire libre.
Recuerdo en una ocasión que me encontraba en una casa de reposo visitando a los ancianos residentes, algunos de ellos con demencias avanzadas en donde el enfermo ya no podía reconocer incluso a sus familiares, otros ya no podían conversar y hablaban solo algunas palabras o emitían ruidos, ese mismo día durante la visita, de pronto pusieron un tango, recuerdo claramente que era el Tango Uno de Gardel y sucedió algo que me marcó para siempre. Una de las residentes de la Casa de Reposo se puso a cantar el tango y de pronto, sin previo aviso o ensayo y de improviso continuo otra residente y otro más y luego casi en coro, cantaron el famoso tango. Luego de acabada la canción, todos volvieron a su estado basal de siempre, es decir a su demencia. Desde ahí comencé a interesarme en el tema de la musicoterapia y revisando la literatura comprendí que podría ayudar a muchos pacientes con demencia que los propios medicamentos empleados para tal enfermedad.
El rock y la tercera edad.
Veamos el caso de Julio
Julio era un paciente de 70 años, quien había sufrido un accidente de tránsito en su juventud que le dejó una cojera permanente, posteriormente con el transcurrir de los años, Julio subió de peso y eso hizo que sus rodillas, cadera y columna soportaran más peso del acostumbrado ocasionándole una artrosis dolorosa, la cual se fue incrementando con el pasar del tiempo. Al inicio las medicinas lo ayudaban a calmar el dolor, pero luego estas ya no cumplían su efecto, incluso le produjeron un cuadro de gastritis. Acudió a terapia física para el tratamiento del dolor ocasionado por la artrosis en donde recibió terapias con agentes físicos como parafina, calor, y ultrasónicos, beneficiándose y calmándole en parte su dolor.
Se le recomendó que bajara de peso por lo que se le sugirió una dieta y ejercicios físicos, que debido a su cojera, su edad y su sobrepeso no podía ejecutar. La terapeuta física le sugirió que hiciera ejercicios con música del tipo aeróbicos con bailes. Cuando Julio acudió por primera vez a su terapia de aeróbicos, la entrenadora le preguntó sobre el tipo de música que él prefería y Julio pidió rock. A la terapista le llamó la atención el gusto de Julio pero como a ella también le gustaba el rock, le gustó la idea y puso música rock para la sesión de ejercicios, posteriormente luego de varias clases, desarrolladas de manera regular y con mucha disciplina Julio fue notando que disminuía el dolor de sus rodillas, se notaba más ligero y sobre todo perdió peso.
El Caso de los Residentes de una Casa de Reposo
Se iba a celebrar la fiesta del Día de la Madre en la Casa de Reposo y todo era movimiento ese día, fue un sábado un día antes del Día de la Madre. El administrador de la casa había contratado una pequeña orquesta de música que animaban la fiesta muy bien y sus integrantes eran jóvenes simpáticos, alegres y muy atentos.
La Casa de Reposo estaba decorada con globos y serpentinas, todo un ambiente de fiesta, los hijos de los residentes habían traído algunos bocaditos, tortas, bebidas gaseosas y el personal de la Casa de Reposo habia vestido a los residentes de la casa muy elegantes para la ocasión. Al inicio los músicos tocaron lo clásico que se suele poner en este tipo de fiestas, valses criollos, boleros y para los más “movidos” el mambo. Todos participaban de la fiesta de manera muy alegre, los ancianos bailaban entre sí, también lo hacía el personal de la Casa de Reposo, como las enfermeras y técnicas, que bailaban con los ancianos, con sus hijos e invitado e incluso yo también bailé en aquella fiesta del Día de la Madre.
De repente a uno de los chicos que tocaban en la orquesta se le ocurrió poner una canción de los Beatles, y contra todo pronóstico, quienes más disfrutaron de aquella canción fueron los propios residentes adultos mayores de la casa de reposo. Les pedí que pusieran una canción de Elvis Presley y sucedió lo mismo. Luego conversando con los residentes de la casa de reposo me dijeron que de jóvenes habían sido roqueros y que si bien es cierto los valses y boleros les gustaban disfrutaban mucho del rock.
El rock y la tercera edad. The Rolling Stones
Comentario
Muchas veces asociamos a la música del Adulto Mayor con la música antigua, de siglos pasados como la música clásica de Mozart o Beethoven, en otras ocasiones con el “Can can” o el “Foxtrot”, con la música criolla o los boleros. Muy pocos se imaginan ver a sus abuelos o sus abuelas bailando un rock. Parte de nuestra concepción del rock, es asociarlo a la guitarra eléctrica, baterías con tambores y platillos, amplificadores de sonidos y los efectos especiales, es decir instrumentos para los jóvenes. Sin embargo hoy en día muchas personas que ahora tienen setenta años y más crecieron bailando el rock, Elvis Presley, The Eagles, Joe Cocker, Los Rolling Stones o los Beatles fueron sus ídolos de juventud.
Hace unos años nos visitó en Lima Paul McCartney, el famoso roquero inglés integrante del célebre grupo de los Beatles y para sorpresa de todos acudieron cuatro generaciones a verlo, en un estadio lleno total. No solo acudieron a verlo gente joven sino de todas las edades, un amigo mío fue con su madre y su hija en ese caso tres generaciones. Cuando vino a Lima Paul éste tenía 72 años. Este mes vinieron los legendarios Rolling Stones en donde todos sus miembros sobrepasan la base siete y están muy activos funcional y mentalmente. (no representan su edad). Esta semana vino la inolvidable Olivia Newton John quien se encuentra regia y activa a los 67 años quien cantó y encantó en el Estadio Nacional. Y la lista de ejemplos es muy larga.
La música es buena para todas las personas, es buena para el cuerpo y para el alma, tiene propiedades muy buenas que ya las comentamos, nos ayuda incluso a controlar algunas enfermedades, nos relaja, fortalece nuestros músculos, mejora el equilibrio y así se evitan las caídas, de manera que no debemos de privar a nuestros adultos mayores de esta gran oportunidad que es escuchar, sentir y vivir la música.
Recomendación
Yo recomiendo que siempre les pongan a sus ancianos ya sea en sus hogares o casas de reposo un tipo de música que sea relajante y no estridente, que sea agradable al oído. Se le debe de preguntar al paciente y si no puede responderlo hacérselos a sus hijos qué tipo de música le gusta o le gustaba en su juventud a sus padres. Si el paciente es de origen andino seguramente le va a gustar el huaino, si es del norte tal vez una marinera, si es de Lima un vals criollo, etc, aunque esto no es una regla general. A mucha gente le gusta la música clásica y a otros no. A veces a la hora de poner música pensamos en nosotros mismos y ponemos la música que nos gusta y no pensamos en el gusto de nuestro paciente, de manera que no pensamos en lo que les gustaría a ellos. Imagínense si les pusiéramos a nuestros pacientes la música que ahora escuchan los jóvenes de hoy como el “perreo” o el “reggetón”, probablemente alteraríamos más a los pacientes y podríamos pensar que la música no sirve. La música sirve y es muy buena para muchos problemas pero debe de ser del gusto de nuestro paciente, ser agradable y placentera. Hasta pronto.

domingo, 28 de febrero de 2016

La Jubilacion: Comienza una oportunidad


Con la Jubilación no comienza la vejez ni se acaba la vida.Comienza una oportunidad

Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Médico Geriatra
consultas@geriatrasandoval.com

La palabra jubilación tiene dos orígenes, uno hebreo y el otro latino. El primero se origina en la ley de Moisés, que establecía que cumplidos los 49 años (siete veces siete) debía celebrarse el yobel, una fiesta para dedicarse a reflexionar, meditar y volver a la esencia de la vida, con gozo y alegría. Es así que el año número 50 se dedicaba a disfrutar con júbilo de lo que se había conseguido en los años anteriores. El origen del término latino jubilatio, jubilationis, que significa gozo, alegría, júbilo. Recordemos que hace milenios la expectativa de vida era corta y la gente no vivía muchos años, así una persona de 50 años de edad era un venerable anciano.

Administrativamente, la jubilación legal en el Perú es a los 65 años, para hombres y mujeres, de ahí que se dice que a esa edad inicia la ‘vejez’. Aunque es un término muy arbitrario.
Se define la jubilación como el proceso administrativo, en el cual el trabajador pasa a una situación de inactividad, después de alcanzar la edad determinada o el tiempo de servicio requerido en los regímenes especiales. Algunas personas solicitan la jubilación anticipada, a pesar de no haber cumplido la edad legal de jubilación. Hay trabajos riesgosos para la salud en los cuales uno se puede jubilar de manera anticipada, como los trabajos en minas o construcción.
Si la palabra jubilación viene de júbilo y alegría, así debería de considerarla el trabajador, pues representa el premio o el reconocimiento de la empresa o institución donde ha trabajado. Al trabajador le toca descansar y recibir la compensación económica en casa, rodeado de la familia.
También hay quienes ven la jubilación como una oportunidad y le sacan el provecho a su condición de jubilados, ya no tienen que despertarse temprano para ir a trabajar, ni marcar tarjeta de asistencia o firmar la entrada y salida, no tienen que rendirles cuentas a su jefe, no tienen que desplazarse al centro laboral, que puede tomar hasta dos horas llegar. Y luego de descansar ven la oportunidad de hacer alguna actividad o pasatiempo, que antes no podían realizar a gusto, como disfrutar de la lectura, el cine, hacer carpintería, tener un huerto, coser, pintar, ir al gimnasio o clases de baile.
Vemos que dependiendo del cristal con que se mire la jubilación, puede ser un castigo o un premio.
HAY QUE PREPARARSE 
Ya que el proceso de envejecimiento es irreversible y la jubilación con el transcurrir de los años, también lo es, se recomienda que así como uno acude a sus chequeos con el fin de prevenir enfermedades, el trabajador debe de prepararse para la jubilación como un proceso natural, para que no sea tomado de sorpresa, ni sienta o diga que lo jubilaron sin avisarle. Por eso se recomienda que el servicio de asistencia social junto con el psicología de cada institución elaboren un programa de prejubilación, en el cual incluyan charlas, talleres interactivos y muestren alternativas a quienes se van a jubilar, sobre lo que pueden realizar posteriormente.
PROBLEMAS DE LOS JUBILADOS
Uno de los problemas médicos que se observa en los jubilados es la depresión, el cual es muy frecuente y debe de abordarse de manera interdisciplinaria es decir por un lado el médico con sus medicamentos y los demás profesionales como el psicólogo, terapistas, asistentes sociales etc.
A pesar de que existen más ancianas que ancianos, la mayoría de jubilados son varones, pues hasta hace unos años eran ellos quienes trabajaban, mientras las mujeres se quedaban en casa cuidando a los hijos y realizando las tareas del hogar. Por esta razón se dice que las mujeres nunca se jubilan, pues continúan realizando las actividades de la casa, muchas veces, labores duras y más intensas que si trabajaran en una institución, porque no tienen horario de entrada ni salida, no reciben salario ni tienen vacaciones, y encima de todo es un trabajo que ni siquiera se les reconoce o agradece. Cuando el varón se jubila regresa a casa y si no tiene un programa de actividades de jubilación no sabe qué hacer, a qué dedicarse y se deprime.
Así como el ama de casa nunca se jubila, porque no forma parte del sistema formal de trabajo, con sueldo, vacaciones, seguridad social y otros derechos; muchos trabajadores independientes como los agricultores, ganaderos, pescadores artesanales, comerciantes, vendedores ambulantes, que no tuvieron un trabajo formal, pero igualmente trabajaron duro y aportaron al país, no pudieron jubilarse y recibir los beneficios correspondientes, continúan trabajando hasta edades muy avanzadas, mientras se mantengan activos.
Otro problema serio que se presenta en muchos jubilados es el de recurrir a algunos hábitos no saludables como el abuso del alcohol, drogas, medicamentos (tipo benzodiazapinas). En los casinos o casas de juego, vemos que la mayoría de clientes, a todas las horas del día, son adultos mayores. Muchos de mis pacientes adultos mayores me cuentan que han encontrado el lugar ideal para pasar el día, divertirse y superar la depresión, pues han encontrado el lugar ideal donde divertirse y de paso la opción de ganarse un dinero. Pero hay casos de personas que entran en el campo de la patología, y ese juego inofensivo se transforma en dañino.
CONTINUAR CON JÚBILO
Con la jubilación no se acaba la vida, debe de entenderse como una nueva etapa, una nueva oportunidad en la vida, más relajada, más flexible, sin horarios, tareas o responsabilidades específicas. Una oportunidad para meditar, y hacer lo que no se pudo realizar antes por falta de tiempo.
Es una ocasión de apoyar a los hijos, cuidar de vez en cuando a los nietos. La responsabilidad de la crianza, manutención y educación de los niños es responsabilidad de sus padres, los abuelos son un apoyo. Con esa ayuda se refuerzan los lazos intergeneracionales, se refuerza la familia, los jóvenes aprenden a valorar el trabajo de los padres y la responsabilidad de los abuelos. Cuando los abuelos llegan a una edad muy avanzada donde sus fuerzas estén disminuidas, seguramente los hijos y nietos los van a recompensar con el mayor de los premios que más aprecia un anciano, el tiempo, la dedicación y ser escuchados. A esta edad los regalos, y las cosas materiales como los perfumes, ropas y joyas no se valoran como antes, pero si se aprecia más la compañía.
La jubilación debe de verse como lo que es, una oportunidad, no un castigo.

jueves, 28 de enero de 2016

Cómo afrontar el proceso del duelo por la pérdida de un ser querido

Ayúdame a superar tu ausencia


Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Médico geriatra
consultas@geriatrasandoval.com

Hoy en día quedan pocos temas tabúes, ahora se conversa libremente sobre temas como el sexo, el aborto, el incesto, la homosexualidad. Se discute sobre religión e ideas políticas libremente,  como el comunismo, el liberalismo, el fascismo y las dictaduras. Del único tema que aún se quiere evitar y deliberadamente no se toca es sobre la muerte. Hay la creencia que dice que “Si hablas sobre la muerte la estás llamando”, como si hablar de un tema cualquiera lo llamarías, entonces hablaríamos de mundiales de futbol a ver si algún día nuestra selección de futbol clasifica o hablaríamos sólo del amor o del dinero a ver si llega o cae del cielo algún día.

Pero si de algo estamos  seguros es que todos, absolutamente todos nos vamos a morir y dejar este mundo algún día. Todos los seres vivientes desde las plantas, los microbios, los insectos, nuestras mascotas, nuestros seres queridos y nosotros mismos también. De la muerte nadie se escapa, sin embargo es un tema que nadie quiere tocar ni hablar.

El caso de Don Rigoberto

Rigoberto era un periodista de 75 años muy culto y leído, quien trabajó durante 40 años de su vida en un periódico local, en la sección policial, y quién se pasó su vida entre el periodismo  y en la universidad en donde dictaba clases. Luego de una visita del médico a su domicilio éste le informo que su corazón estaba muy debilitado debido a dos infartos que había sufrido con anterioridad. Rigoberto le pidió que por favor no se lo comentara a su esposa, pues era una mujer muy nerviosa y no iba a soportar la noticia.

Al despedirse, la esposa acompañó al médico a la puerta y se le acercó y le pidió al doctor que por favor no le comente la verdad del diagnóstico a su marido porque él era una persona muy nerviosa y no iba a soportar la noticia.

Esta anécdota que parece extraída de una comedia es muy común de lo que pareciera y es que la persona adulta mayor está muy comprometida y relacionada con el proceso de la muerte y las enfermedades terminales. Muchos contemporáneos, amigos y familiares ya partieron antes que ellos, Hay un dicho popular que se repite cuando fallece un ser querido y es, “solo nos lleva la delantera”. El adulto mayor es el grupo que más relación y menos temor tiene a la muerte y al duelo.

El duelo es un proceso, viene de la palabra dolor debido a que éste lo produce, es una reacción a una acción agresiva como es la pérdida de un ser querido, o el conyugue, un hermano, un amigo incluso una mascota querida. También se aplica a cualquier pérdida como el trabajo, la casa o el barrio.

El duelo como proceso que és, tiene un inicio y un final, pero que se va a caracterizar por ser individual, es decir cada persona lleva su duelo de manera diferente, no existen dos duelos iguales por lo tanto no se deben comparar las reacciones de uno u otra persona. No se debe comparar cuánto lloró una persona respecto al duelo de su padre comparado al de su madre, o cuánto tiempo duró el luto o si se vistió de luto o no.

El duelo no solo es patrimonio de los seres humanos, los animales también experimentan sus duelos, como el perro cuando pierde a su amo, incluso los elefantes entierran a sus muertos en un cementerio para elefantes.

Al ser un proceso  individual y personal cada uno tiene su tiempo para la resolución, no deben de haber prisas y es normal si el proceso dura 6 meses como un año. Cuando el duelo no es superado luego de un año y la persona se comporta como si recién hubiera fallecido el ser querido, ya se habla de un duelo patológico o duelo complicado, que requiere de ayuda profesional.

Existen frases de apoyo que en vez de ayudar empeoran el proceso y no ayudan en nada, y son frases que supuestamente se dan con la mejor de las intenciones

-       No llores que a dios no le gusta verte sufrir
-       El tiempo lo cura todo
-       No pienses en el/ella que es peor
-       Has un viaje para distraerte y olvidarte
-       Se fuerte
-       Si lloras no lo/la dejas descansar
-       Los que nos quedamos contigo te necesitamos fuerte
-       Llorar es un signo de debilidad

Y si se tratara de un varón la cosa es peor aún,  porque social y  absurdamente nos crían y enseñan de que los “hombres no lloran”, poniendo el tela de juicio la hombría de un hombre que llora o no.

Como ya se mencionó duelo viene de dolor y el dolor duele de manera que es normal y racional, estar triste, llorar y pensar en los ratos y buenos momentos compartidos (también en los malos) de la persona que se ha ido. A participar de sus honras fúnebres, velarlo y enterrarlo; respetando sus creencias religiosas si las tuvo y respetar si no las tuvo.

Muchos autores especialmente psicólogos han escrito sobre el proceso del duelo entre ellos la pionera, la tanatóloga y psiquiatra de origen suizo Elisabeth Kubler Ross quien divide el proceso del duelo en 5 etapas. La negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Es decir la persona que ha sufrido un duelo va a pasar por estas 5 etapas hasta que acepta e incorpora a su vida la pérdida de ese ser querido que ya partió.

La comunicadora chilena Pilar Sordo en su libro “Bienvenido dolor”, distribuye en 4 etapas el proceso del duelo: El chock, la rabia, la pena y la reconciliación,
El Psicólogo norteamericano quien más ha escrito y estudiado el tema del duelo J. William Worden en su libro El tratamiento del Duelo recomienda unas tareas

Las Tareas del Duelo
•      Asumir la realidad de la pérdida
•      Elaborar las emociones relacionadas con el duelo
•      Aprender a vivir en un mundo donde el fallecido ya no está presente
•      Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo

Nos guste o no, es un tema que en algún momento debemos asumir y afrontar, ya hemos perdido a un abuelo, padres, hermanos, etc. Por lo tanto debemos estar preparados y asumir el proceso de la muerte y el duelo como una etapa normal de la vida como lo es, el nacer, crecer y madurar.

Hasta Pronto
Dr. Carlos Sandoval





martes, 15 de diciembre de 2015

El Viejismo




No mires mis arrugas atiende a mi experiencia

El viejismo
Se conoce como viejismo a aquel prejuicio relacionado con los adultos mayores, ancianos, en otras palabras lo relacionado a la vejez; y es un prejuicio tan extendido que lo practican la sociedad, los servicios de salud y lo más anecdótico, los propios pacientes.
Veamos un caso. Estaba realizando la consulta externa en una oficina asignada para mí durante mi época del residentado médico, cuando acudió a atenderse un caballero muy activo, dinámico y muy agradable y derrochaba mucha simpatía, digamos que su nombre era Florián.
Florián tenía 95 años y verdaderamente no parecía, aparentaba por lo menos unos 10 años menos, era un hombre totalmente lúcido, locuaz, de habla fluida y trato muy amable, muy educado, pues en su vida activa fue maestro de una escuela local. Durante la consulta conversamos de todo, desde un poco de política local hasta fútbol local.
El detalle de Florián es que era ciego, cuando le pregunté la razón de su ceguera, me contó que hace unos 10 años, cuando tenía 85 años le diagnosticaron cataratas las cuales se encontraban en una etapa muy avanzada y que requería como único tratamiento la cirugía, la cual no se realizó. Cuando le pregunté porque no lo habían operado me respondió con un poco de pena, quebrándosele la voz, que no lo operaron en aquella ocasión porque tanto el médico como sus hijos consideraron que Florián estaba muy anciano y que debido a su avanzada edad ya no era oportuno operarlo.
Recuerdo que me indigné, sentí un nudo en la garganta pues, consideré que privaron a un hombre activo dinámico, independiente y lúcido de gozar de la visión condenándolo a la ceguera, a limitar su vida y a convertirlo en una persona discapacitada. Si en ese entonces a sus 95 años era lúcido y activo, cómo sería 10 años menos.
El viejismo, “ageism” en inglés, término introducido por el gerontólogo norteamericano Robert Neil Butler en 1969 y que se refiere al prejuicio, que tiene la sociedad contra el proceso del envejecimiento.
Se dice que el viejismo comenzó con la revolución industrial o mejor dicho con la industrialización de la sociedad, pues antes de esta etapa, el anciano dedicado a la agricultura, la ganadería, artesanía, la docencia etc., no tenía problemas económicos grandes y era dentro de lo aceptable dueño de su tiempo y de su espacio y su experiencia era respetada pues su conocimiento y pericia se logró luego de muchos años de trabajo sostenido. Con la revolución industrial la experiencia paso a un segundo plano y lo que se necesitaba era de mano de obra barata y esta recayó en los jóvenes que iban a realizar actividades rutinarias, básicas y repetitivas, la máquina reemplazo al hombre pero sobretodo reemplazó la experiencia, se pasó a la producción en masa, en cantidad dejando a la calidad a un lado.
Desde el punto de vista médico, era un criterio de exclusión para ingresar a una unidad decuidados intensivos, el solo hecho de ser anciano, lo descalificaba de ingresar a recibir terapia intensiva de soporte, con instrumental complejo, así como algunas intervenciones de gran complejidad como los trasplantes de órganos; hoy en día si nos damos una vuelta por las salas de emergencias, hospitalización o de cuidados intensivos de cualquier hospital general vamos a ver que están ocupadas en su mayoría por personas adultos mayores ya que esta concepción errada ha ido desapareciendo.
En medicina el criterio más importante, para una intervención médica, o quirúrgica más que la edad, es el grado de independencia funcional, es decir, la capacidad de la persona para valerse por sí misma, el ser independiente. Diariamente vemos a personas de más de 80 años que están en perfectas condiciones físicas mientras que hay personas de 60 con grados de dependencia extrema, muchos en hemodiálisis, amputados, o dependientes del oxígeno por varios motivos, dejando de ser independientes y funcionales sino personas discapacitadas.
Desde el punto de vista social, vivimos en una sociedad anti envejecimiento, en donde el anciano es mal visto, se le ve como una persona pasada de moda, e inútil. Esta sociedad mitifica a la juventud pero desde el punto de vista físico, orientándolo a la belleza externa y basta dar una mirada a la televisión, a los comerciales, a las novelas y ver como el anciano ocupa roles de segunda categoría. Podemos ver como muchas personas llegan a extremos, muchas veces hasta ridículos para conservar una “eterna juventud”, pero externa, sometiéndose a cirugías plásticas deformándoseles el rostro, la expresión, llegando finalmente a ser una caricatura de ellos mismos.
Nuestra sociedad está descuidando los valores y, los principios, ve lo exterior, es decir mira el continente y no el contenido, mira el envase y no el producto del envase.
Todo parte de casa, eduquemos a nuestros hijos para que crezcan en una sociedad que vuelva a valorar al adulto mayor como el sabio que siempre ha sido y que recupere su sitial en la sociedad que por miles de años ocupó siempre

lunes, 2 de noviembre de 2015

Otorgar Poder o Declarar Interdicto a una persona



¿Otorgar Poder o Declarar Interdicto
Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Médico Geriatra
En muchas ocasiones los hijos de mis pacientes me han preguntado cómo podrían hacer para poder cobrar por ejemplo el sueldo de sus padres que están en un estado de postración y dependencia total. En otros casos el mismo paciente me pregunta cómo podría darle un poder para que su hija cobre su sueldo pues él por su avanzada edad y por presentar una enfermedad crónica incluso porque viva en un edificio se le hace difícil poder ir a cobrar su sueldo. En otras circunstancias el mismo paciente desea vender algún inmueble digamos una casa y  debe de presentar un certificado de salud mental.
Veamos algunos ejemplos ilustrativos.

El caso de María.
María era una ama de casa de 86 quien durante toda su vida fue muy trabajadora, crió a seis hijos varones, (que por lo que cuentan fueron unos chicos muy traviesos), o sea que ya nos imaginamos el duro trabajo que realizó María, que tuvo que cocinar, limpiar la casa y lavar y de los 6 jeanes llenos de tierra y mugre luego que los chicos terminaban de jugar en la calle. María enviudó a los 40 años, así que continuó sacando su casa adelante, tuvo la fortuna de ver logrados como profesionales a sus seis hijos. A los 75 años María comenzó a presentar los primeros síntomas de la demencia tipo Alzheimer es decir los primeros olvidos, posteriormente la enfermedad continuó su curso progresivo hasta que María a los 85 ya era una persona totalmente dependiente de otras personas, tanto en lo mental como en lo físico. Lo bueno de todo es que sus seis hijos estaban pendientes y atentos de ella incluso también lo estaban sus nueras y nietos.
María recibía una pensión muy pequeña de su difunto esposo y quien la cobraba mensualmente era Joaquín su hijo mayor a quien María cuando tenía los 75 años y aun contaba con lucidez le otorgó el poder para hacerlo. El problema era que con la pensión que recibía María no le alcanzaba para los gastos como la alimentación, cuidadoras profesionales las 24 horas del día, y las medicinas. Por lo que los hijos acordaron que iniciarían los tramites de interdicción para que uno de ellos Joaquín el mayor sea el curador quien administre los bienes de María, pues pensaban vender la casa y con el dinero recaudado solventar los gastos.
Pidieron mis servicios profesionales, y luego de visitar, examinar a María, certifiqué que efectivamente María era una persona dependiente, que no podía valerse por sí misma y que necesitaba de un curador.
Se inició el proceso judicial, fui citado ante el juez de familia y luego de entrevistarme con el magistrado y confirmar la validez de mi certificado (es decir que yo lo había escrito, firmado y sellado, que no era una falsificación) el juez mediante un acta Judicial decretó que María era una persona interdicta, o sea a partir de ese momento, María perdería una serie de derechos como ciudadana, que en la práctica ya los había perdido como votar, firmar documentos y delegar poder o redactar herencias. Quedando como curador, como la persona que se iba a encargar de todos sus problemas y de sus bienes, su hijo mayor Joaquín.

El Caso de Jorge
Jorge era un paciente de 90 años, soltero, arquitecto jubilado, quien sufría de diabetes mellitus desde hacía muchos años y que como complicación de esa enfermedad se le había amputado la pierna derecha, además veía con mucha dificultad. Jorge vivía solo en el tercer piso de un edificio que no tenía ascensor y cada vez que necesitaba cobrar su sueldo era toda una vía crucis pues tenían que ayudarlo a bajar y subir del edificio, con gran dificultad para subir al taxi. Jorge era un hombre lúcido y muy culto ya que había leído mucho durante toda su vida y incluso aún continuaba leyendo.
Jorge necesitaba que una persona pudiera ir al banco a cobrar su sueldo por él y de paso acudir a una cooperativa de jubilados en donde también le otorgaban un dinero por haber aportado muchos años a su empresa.
Jorge me llamo para que le redacte un certificado de lucidez mental en donde él de manera voluntaria y consciente le otorgaba el poder a Lily su sobrina para que ella pudiera ayudarlo en cobrar su sueldo y cualquier otro ingreso.  Luego de realizar el certificado, Jorge y Lily acudieron al Notario Público quien redactó un documento en donde comprobaban la  lucidez de Jorge y se realizó el trámite.
Hemos visto dos situaciones diferentes en donde el médico, que puede ser un psiquiatra, geriatra o neurólogo realiza un certificado, en el primer caso certificando que la paciente no está en buen estado de lucidez mental debido por algún tipo de demencia avanzado, infarto cerebral severo, sordera y ceguera a la vez, que le imposibilite a realizar cobros o ventas de algún inmueble, y en donde otra persona que a través de un trámite judicial se le otorga vía resolución del juez la curatela del enfermo quien pasa a la  condición de interdicto, es decir de una persona que ya no puede hacer ningún tipo de trámite.
En el otro caso el paciente es una persona lúcida que por alguna situación de tipo motor, por amputación, artritis o infarto cerebral que no le comprometió la cognición no puede desplazarse para realizar los trámites y que de manera voluntaria le otorga un poder a una tercera persona que generalmente es un familiar directo, para que esta persona lo realice por ella.
De acuerdo a las leyes peruanas ninguna persona de más de 70 años puede vender, comprar algún inmueble,  delegar herencia etc si es que no pasa por un certificado metal de lucidez, y quien lo pide es el notario público, para que se realice este trámite.
Lamentablemente se han visto muchos casos de abusos contra los adultos mayores, que de un momento a otro se les aparecen “sobrinos” o “ahijados buenos” que con argucias y engaños les van arrebatando sus propiedades, incluso, se han visto casos de matrimonios (cazamientos con z) en donde muchas veces la persona que lo cuidó o alguna  que se aparece de improvisto los casan y luego de obtener el matrimonio y el patrimonio de la persona lo abandonan. Es penoso escribir y contar estas circunstancias lamentables pero es necesario conocerlo para avisar y poner en alerta a los hijos o familiares del adulto mayor que viven solos y que por falta de afecto, o cariño son engañados por otras personas inescrupulosas que solo desean sus bienes materiales.
Los dos primeros casos el de María y el de Jorge son válidos, éticos y legales y se desarrollaron dentro de la legalidad con el único fin de ayudar al adulto mayor.
Siempre lo digo y lo escribo, dediquémosles siempre un tiempo especial a nuestros adultos mayores, en especial a nuestro padres. El bien más preciado para un adulto mayor, ya no es el dinero ni las cosa materiales sino el tiempo que la vamos a dedicar a ellos.

Hasta pronto
Dr. Carlos Sandoval
Médico Geriatra


domingo, 25 de octubre de 2015

Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria Un serio problema muy común en el adulto mayor pero por ser muy frecuente no lo hace normal Muchas veces creemos que algún problema común en el adulto mayor por el hecho de ser muy frecuente en esta etapa de la vida, hace que parezca normal. Hace unas semanas en esta revista comentábamos que el dolor es muy frecuente en el adulto mayor pero que siempre se debía a alguna causa que lo produjera, Lo mismo sucede con la incontinencia urinaria. Veamos rápidamente cuatro historias.

LA HISTORIA DE AMELIA
Amelia era una mujer de 75 años, enfermera jubilada, con 6 hijos, todos nacidos de parto normal, muy activa, dinámica y colaboradora. Comenzó a presentar algunos escapes de orina cuando se reía, tocia, estornudaba o levantaba algún peso. Eran escapes de orina muy pequeños y salían de manera involuntaria. Amelia comenzó a utilizar unos pañales delgados tipo toallas higiénicas. Acudió al médico quien le diagnósticó que presentaba un cuadro de incontinencia de estrés.

LA HISTORIA DE PEDRO
Pedro era un varón de 80 años, que sufría de Parkinson, desde hace unos 8 años, y que llevaba bien controlada su enfermedad a base de medicamentos y terapias. De repente, comenzó a notar que mojaba su pantalón de orina sin que se diera cuenta y sin poder controlarlo. Era una gran cantidad de orina que mojaba gran parte del pantalón y lo curioso es que a veces no se daba cuenta en el momento que se orinaba. Acudió al médico y este le diagnosticó incontinencia urinaria de rebosamiento.

LA HISTORIA DE MARÍA EUGENIA 
María Eugenia era una mujer de 65, activa que se dedicaba al comercio, y aun trabajaba, tenía una vida social muy activa. Su problema consistía en que cuando sentía la necesidad imperiosa de orinar, iba corriendo al baño, y justo ya en la puerta de entrada éste, se le escapa una gran cantidad de orina. María Eugenia sí sentía la necesidad y notaba cómo se iba mojando la falda y que quedaba marcado la mancha de orina en su vestido. Acudió al médico y él le diagnosticó, incontinencia urinaria de urgencia

LA HISTORIA DE CARLOS
Carlos tenía 90 años, desde hace 5 años diagnosticado de Alzheimer, y desde hace dos meses comenzó a orinarse en la ropa y a no controlar los esfínteres. Fue llevado por su hija al médico y éste le diagnosticó incontinencia uriana funcional. Vemos en estas cuatro historias, todas diferentes, cuatro tipos de incontinencia urinaria, la de estrés (también conocida como de esfuerzo), la de rebosamiento, la de urgencia y la funcional.

Cada uno de estos cuatro tipos de incontinencia urinaria, van a presentar diferentes casusas de origen, diferentes cuadros clínicos y diferentes tratamientos. De manera que por un lado la incontinencia urinaria no es algo normal del envejecimiento y ésta cuando se presenta debe de ser investigada sus causas, observar con detalle el cuadro clínico y proponer el tratamiento adecuado para cada una de ellas. La incontinencia urinaria de estrés, se va a caracterizar porque se presenta generalmente en mujeres multíparas, que han tenidos más de tres partos naturales (vaginales) y que a la hora del trabajo del parto pujaron mucho ocasionando una debilidad del piso pelviano, que con el tiempo, el peso, van a ocasionar este tipo de incontinencia que se caracteriza por la expulsión de pequeños volúmenes de orina. Su tratamiento dependiendo de la gravedad del cuadro consiste en cremas vaginales indicadas por el médico e incluso la operación, en caso de que se llegue al prolapso vaginal. La incontinencia urinaria por rebosamiento, se va a caracterizar porque la vejiga no tiene un adecuado tono muscular, a éste tipo de vejiga se le conoce como vejiga neurogénica generalmente producida por lesión nerviosa a nivel periférico, o sea la vejiga no tiene tono muscular, y al no haber el tono muscular la vejiga se expande como si fuese un globo de agua. Posteriormente el propio peso sale la orina como rebalsando sin que el enfermo lo note. Se presenta en pacientes con enfermedad de Parkinson, diabetes mellitus o lesiones de la medula espinal. Su tratamiento es crearle al paciente horarios para ir al baño (así no tenga ganas), para organizarle una rutina y en los casos graves se termina usando sonda urinaria. La incontinencia urinaria por urgencia. La persona siente la sensación de ir al baño, pero cuando llega este le gana ocasionando expulsión de una gran cantidad de orina. Este caso se denomina vejiga irritativa, se puede presentar en personas con lesiones nerviosas centrales, secuela de infarto cerebral, uso de medicamentos etc. Su tratamiento es con medicamentos. La incontinencia urinaria funcional se va a caracterizar por que el aparato urinario está funcionando adecuadamente, pero el problema es a otro nivel como el caso del enfermo de Alzheimer, que el control voluntario de la micción esté perdido. El tratamiento consiste en crearle, al paciente, horarios para orinar y cuando éste falla se recurre al empleo del pañal. La micción es un acto individual y privado, que socialmente no está aceptado hacerlo público. La incontinencia urinaria no es normal, y muchas veces presentarlo puede conducir a la persona a la depresión, no desea salir de su casa pues piensa que se va a orinar, y va a sentirse inútil y pueril. Esto lo puede llevar a su vez al aislamiento social y a presentar conductas anormales que pueden requerirá ayuda profesional.

Hasta Pronto
Dr. Carlos Sandoval Caceres
Medico geriatra
pachogeriatra@yahoo.es