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martes, 22 de agosto de 2017

¿Puede beber café un enfermo con Alzheimer?

¿Puede beber café un enfermo con Alzheimer?



Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Médico Geriatra

El café es una de las bebidas más populares en el mundo, tanto en el hemisferio occidente como en el oriente se consume mucho café. Históricamente es originario de la zona de Etiopía, en donde según cuenta la leyenda, un pastor de ovejas observaba que su ganado se ponía más excitado cuando consumían los granos del café.Posteriormente el café fue llevado a los países árabes y de ahí se expandió al resto del mundo.
Europa es la región que más consume café en el mundo, siendo Brasil su principal productor.
Hoy en día el café es una bebida que se toma en casa como parte de la alimentación diaria, (en el desayuno, lonche o en cualquier momento), como una bebida social en donde suelen reunirse amigos, colegas, socios, familiares en una cafetería, club social, sala universitaria, oficina etc.
El café se puede beber puro (espresso), con agua (estilo americano) o con leche (capuchino en honor a los monjes capuchinos). Se puede beber caliente o frio. Beberlo es un momento de placer, un momento muy agradable, ya sea solo o acompañado.
Se ha reportado que el café contiene antioxidantes que podrían prevenir, el envejecimiento, algunas crónicas como el Parkinson o el Alzheimer, pero aún no hay nada demostrado en esa información.
Es un estimulante del sistema nervioso que podría elevar el nivel de alerta y la atención pero que podría ocasionar taquicardia, temblor, ansiedad e insomnio.
Cuando los hijos de mis pacientes con Alzheimer,  me preguntan si sus padres podrían tomar café, lo primero que les pregunto yo, es si ellos han sido cafeteros o bebedores de café de manera regular. si me responden que nunca lo fueron, les digo que ya no es necesario que lo beba, pero si me responden que siempre han sido cafeteros durante toda su vida y que lo han disfrutado mucho y aun lo disfrutan cuando lo beben, les paso a preguntar la siguiente pregunta, ¿El café les cae mal o le cae bien?, si me responden que les produce temblor, ansiedad, taquicardia, mareos y les quita el sueño, les digo “para qué se lo van a dar”, pero si me dicen lo contrario, que ven a sus padres felices, alegres disfrutando de su café, la respuesta es obvia, sí lo pueden beber.
No se debe de abusar del café, máximo dos tazas por día, una en la mañanay otra en la tarde, evitar el café muy de noche, porque podría quitarles el sueño. En caso de pacientes con Alzheimer tener cuidado con el agua caliente, se podrían quemar y ocasionar quemaduras y daños, por lo tanto que beban su café con supervisión.
Una opción es la existencia del café sin cafeína, pero que viene en presentación instantáneo, por lo que los beneficios antioxidantes ya no son como vendrían de una manera natural. Algunos de mis pacientes les dan la cebada molida que viene en polvo instantáneo, y tiene la particularidad de parecerse al café pero solo en el color, pues es negro, pero como su nombre lo dice, no es café sino cebada. Al buen cafetero no lo engaña e inmediatamente lo rechazan, en caso de un enfermo con Alzheimer con trastornos del sueño y conducta que pide su café, se le podría hacer una “mentira piadosa” y ofrecerle la cebada molida instantánea.
Por mi parte, soy un buen cafetero, que no llego a niveles de cafeinómano, tomo mis dos tacitas de café al día, una a las 10 am y otra a las 5 pm, a veces otra adicional de manera extraordinaria y con buenos amigos conversadores como yo, para mí son momentos especiales y espero que cuando llegue a viejo, y si me toca el Alzheimer como enfermedad me gustaría seguir disfrutando de mi cafecito., aunque luego ya no lo recuerde y pida otra tacita de café.



domingo, 28 de febrero de 2016

La Jubilacion: Comienza una oportunidad


Con la Jubilación no comienza la vejez ni se acaba la vida.Comienza una oportunidad

Dr. Carlos Sandoval Cáceres
Médico Geriatra
consultas@geriatrasandoval.com

La palabra jubilación tiene dos orígenes, uno hebreo y el otro latino. El primero se origina en la ley de Moisés, que establecía que cumplidos los 49 años (siete veces siete) debía celebrarse el yobel, una fiesta para dedicarse a reflexionar, meditar y volver a la esencia de la vida, con gozo y alegría. Es así que el año número 50 se dedicaba a disfrutar con júbilo de lo que se había conseguido en los años anteriores. El origen del término latino jubilatio, jubilationis, que significa gozo, alegría, júbilo. Recordemos que hace milenios la expectativa de vida era corta y la gente no vivía muchos años, así una persona de 50 años de edad era un venerable anciano.

Administrativamente, la jubilación legal en el Perú es a los 65 años, para hombres y mujeres, de ahí que se dice que a esa edad inicia la ‘vejez’. Aunque es un término muy arbitrario.
Se define la jubilación como el proceso administrativo, en el cual el trabajador pasa a una situación de inactividad, después de alcanzar la edad determinada o el tiempo de servicio requerido en los regímenes especiales. Algunas personas solicitan la jubilación anticipada, a pesar de no haber cumplido la edad legal de jubilación. Hay trabajos riesgosos para la salud en los cuales uno se puede jubilar de manera anticipada, como los trabajos en minas o construcción.
Si la palabra jubilación viene de júbilo y alegría, así debería de considerarla el trabajador, pues representa el premio o el reconocimiento de la empresa o institución donde ha trabajado. Al trabajador le toca descansar y recibir la compensación económica en casa, rodeado de la familia.
También hay quienes ven la jubilación como una oportunidad y le sacan el provecho a su condición de jubilados, ya no tienen que despertarse temprano para ir a trabajar, ni marcar tarjeta de asistencia o firmar la entrada y salida, no tienen que rendirles cuentas a su jefe, no tienen que desplazarse al centro laboral, que puede tomar hasta dos horas llegar. Y luego de descansar ven la oportunidad de hacer alguna actividad o pasatiempo, que antes no podían realizar a gusto, como disfrutar de la lectura, el cine, hacer carpintería, tener un huerto, coser, pintar, ir al gimnasio o clases de baile.
Vemos que dependiendo del cristal con que se mire la jubilación, puede ser un castigo o un premio.
HAY QUE PREPARARSE 
Ya que el proceso de envejecimiento es irreversible y la jubilación con el transcurrir de los años, también lo es, se recomienda que así como uno acude a sus chequeos con el fin de prevenir enfermedades, el trabajador debe de prepararse para la jubilación como un proceso natural, para que no sea tomado de sorpresa, ni sienta o diga que lo jubilaron sin avisarle. Por eso se recomienda que el servicio de asistencia social junto con el psicología de cada institución elaboren un programa de prejubilación, en el cual incluyan charlas, talleres interactivos y muestren alternativas a quienes se van a jubilar, sobre lo que pueden realizar posteriormente.
PROBLEMAS DE LOS JUBILADOS
Uno de los problemas médicos que se observa en los jubilados es la depresión, el cual es muy frecuente y debe de abordarse de manera interdisciplinaria es decir por un lado el médico con sus medicamentos y los demás profesionales como el psicólogo, terapistas, asistentes sociales etc.
A pesar de que existen más ancianas que ancianos, la mayoría de jubilados son varones, pues hasta hace unos años eran ellos quienes trabajaban, mientras las mujeres se quedaban en casa cuidando a los hijos y realizando las tareas del hogar. Por esta razón se dice que las mujeres nunca se jubilan, pues continúan realizando las actividades de la casa, muchas veces, labores duras y más intensas que si trabajaran en una institución, porque no tienen horario de entrada ni salida, no reciben salario ni tienen vacaciones, y encima de todo es un trabajo que ni siquiera se les reconoce o agradece. Cuando el varón se jubila regresa a casa y si no tiene un programa de actividades de jubilación no sabe qué hacer, a qué dedicarse y se deprime.
Así como el ama de casa nunca se jubila, porque no forma parte del sistema formal de trabajo, con sueldo, vacaciones, seguridad social y otros derechos; muchos trabajadores independientes como los agricultores, ganaderos, pescadores artesanales, comerciantes, vendedores ambulantes, que no tuvieron un trabajo formal, pero igualmente trabajaron duro y aportaron al país, no pudieron jubilarse y recibir los beneficios correspondientes, continúan trabajando hasta edades muy avanzadas, mientras se mantengan activos.
Otro problema serio que se presenta en muchos jubilados es el de recurrir a algunos hábitos no saludables como el abuso del alcohol, drogas, medicamentos (tipo benzodiazapinas). En los casinos o casas de juego, vemos que la mayoría de clientes, a todas las horas del día, son adultos mayores. Muchos de mis pacientes adultos mayores me cuentan que han encontrado el lugar ideal para pasar el día, divertirse y superar la depresión, pues han encontrado el lugar ideal donde divertirse y de paso la opción de ganarse un dinero. Pero hay casos de personas que entran en el campo de la patología, y ese juego inofensivo se transforma en dañino.
CONTINUAR CON JÚBILO
Con la jubilación no se acaba la vida, debe de entenderse como una nueva etapa, una nueva oportunidad en la vida, más relajada, más flexible, sin horarios, tareas o responsabilidades específicas. Una oportunidad para meditar, y hacer lo que no se pudo realizar antes por falta de tiempo.
Es una ocasión de apoyar a los hijos, cuidar de vez en cuando a los nietos. La responsabilidad de la crianza, manutención y educación de los niños es responsabilidad de sus padres, los abuelos son un apoyo. Con esa ayuda se refuerzan los lazos intergeneracionales, se refuerza la familia, los jóvenes aprenden a valorar el trabajo de los padres y la responsabilidad de los abuelos. Cuando los abuelos llegan a una edad muy avanzada donde sus fuerzas estén disminuidas, seguramente los hijos y nietos los van a recompensar con el mayor de los premios que más aprecia un anciano, el tiempo, la dedicación y ser escuchados. A esta edad los regalos, y las cosas materiales como los perfumes, ropas y joyas no se valoran como antes, pero si se aprecia más la compañía.
La jubilación debe de verse como lo que es, una oportunidad, no un castigo.

domingo, 26 de enero de 2014

El Medico de Cabecera


El Médico de Cabecera
Antiguamente, todos los miembros de una familia eran atendidos por un médico de familia o médico de cabecera, quien atendía a todos los miembros de una familia desde los pacientes más pequeños desde que nacían,  pasando por los niños más grandecitos en edad escolar, luego a los adultos y finalmente  a los mayores de la familia es decir a los abuelos. El médico de familia con el tiempo llegaba a constituirse en un miembro más de la familia, conocía a todos los miembros de esta por su nombre de pila, y entraba a las casas con la familiaridad de un tío o un padrino.
Muchas veces los hijos de los hijos que el médico de familia atendía también eran atendidos  luego por el médico de familia, de manera que éste llegaba a atender a dos o tres generaciones de una familia. Cuando había celebraciones familiares como bautismos, graduaciones o matrimonios, los médicos de familia acudían a participar de las celebraciones y ya no como médico, sino como amigos de la familia.
Con el desarrollo de la medicina y el conocimiento cada vez mayor de las enfermedades, la aparición de nuevos aparatos para diagnósticos de enfermedades cada vez más complejas, el conocimiento de nuevos tratamientos, la Medicina comenzó a especializarse y empezaron a aparecer los especialistas.
Y con la aparición de los especialistas el concepto de médico de familia o de cabecera se comenzó a perder. Los enfermos del corazón eran visto por el cardiólogo, los del pulmón por el neumólogo, los de riñón por el nefrólogo y etc. Todo esto asociado a un tratamiento hospitalario en del número de pacientes en un turno de 4 a 6 horas era muy grande y el tiempo que un médico le podía dedicar a la consulta a su paciente muy breve. La relación médico paciente comenzó a perder la calidad que tenía antes. La consultas comenzaron a ser impersonales, breves y frías. Y ya no se conversaba de todos los temas ni se trataban temas personales, incluso ya no se veían dolencias de otros órganos y sistemas sino solo la especialidad del médico especialista. De manera que si un pacientes acudía al cardiólogo y le comentaba al doctor que está triste y cansado éste lo envía al psiquiatra y asunto arreglado y que pase el siguiente paciente.
En el caso del adulto mayor consideramos que se debe de volver al médico de cabecera, debido a que el adulto mayor tiene varias dolencias a la vez, generalmente toma varios remedios o medicinas y a parte de las enfermedades, el adulto mayor comienza a presentar dificultades para movilizarse, vestirse y muchas veces hasta para alimentarse.
El médico de cabecera no debe de limitarse al diagnóstico de su paciente y recetarle una medicina, el médico de cabecera debe de ver a su paciente como a un ser integral, analizándolo completamente desde una visión bio, psico, social y espiritual. Debe de conocer bien a su enfermo, y debe de llegar a ser amigo, su socio, su cómplice, su “compinche”
Yo abogo y apuesto por el sistema antiguo del médico de familia o cabecera que había antes y que se vuelva a la medicina no como una relación fría e impersonal en donde solo se va por una receta sino por una medicina personal, cálida en donde el paciente vea que no sólo es recetado con unas cuantas medicinas sino que es atendido como un verdadero ser humano.
El médico de cabecera puede ser un médico general comprometido con su paciente, pero de preferencia que será un geriatra ya que tiene los conocimientos y experiencias en el trato completo y adecuado del Adulto Mayor.

Hasta pronto si Dios lo permite



Consultas, Servicio de Geriatría de la Clínica Los Andes, 221-0468